Un 17 de noviembre de 1972, después de 17 años y 52 días de exilio, regresaba a nuestra querida Patria, el estadista argentino más grande del siglo XX, el Teniente Gral. Juan Domingo Perón.
El “Gran Día del Júbilo Nacional” finalmente había llegado. Y esto pudo ser así, gracias al incesante sacrificio de millones de “militantes peronistas”, aquellos nunca olvidaron a su líder y su doctrina, aquellos que vieron en la “la lealtad” más que un valor, vieron una forma de vida, aquellos que nos enorgullecemos en llamar… “héroes de la Patria !”. Son los mismos, que jamás claudicaron en sus convicciones, los mismos que sintieron al peronismo, como un movimiento que representaba una filosofía de vida netamente nacional, popular, humanista y cristiana. En ellos se encarnó, y se encarna, el proyecto de una “nación socialmente justa, económicamente independiente y políticamente soberana !”
Por estas razones, es inevitable negar que, en cualquier persona que diga ser, o reconocerse como argentino, no exista al momento de conocer la doctrina peronista, una necesidad imperiosa y desbordante de predicarla en todo momento, lugar y circunstancia. Esta actitud encuentra su razón de ser, en aquello que sabiamente decía el Gral. : “Todos somos peronistas, lo que pasa es que algunos todavía no se han dado cuenta”. Esto último supongo que sólo será cuestión de tiempo. Pero mientras tanto, hoy más que nunca, podemos decir con absoluta certeza y orgullo que, “ser peronista es una forma de ser argentino”, más aún, en cada peronista, se vislumbra un “verdadero patriota”, porque como bien dijo nuestro Gran Líder , en ese histórico 17 de Octubre de 1945 “… al amar a la Patria, no amaremos sus campos o sus casas; amaremos a nuestros hermanos de Nación !”

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