Dos jóvenes sufrieron heridas graves
El accidente se produjo en la tarde del domingo, poco antes de las 18. Una formación ferroviaria que llegaba a la ciudad desde la zona de Speluzzi, impactó contra un Fiat 147 azul en el paso a nivel de Circunvalación y la calle 40 y lo arrastró más de 100 metros con los dos ocupantes en su interior. Fuentes policiales confirmaron que el conductor fue identificado como Mauricio Liñeira y su acompañante como Mauro Martín, ambos de alrededor de 29 años.

Los heridos fueron auxiliados por el servicio de emergencias y trasladados de inmediato al hospital Centeno, donde se encuentran internados.

Las fuentes policiales consultadas indicaron que el conductor Liñeira sufrió un corte en la cabeza y que su estado es crítico pero estable.

Martín, en tanto, sufrió heridas gravísimas. La máquina impactó en la puerta de su lado y el habitáculo quedó destrozado y hundido en ese sector, hacia el interior del 147.

Liñeira fue trasladado hacia una de las clínicas donde se le efectuó una tomografía computada. A Martín, en tanto, los médicos del centeno procuraban estabilizarlo para poder trasladarlo con idéntico fin.

Desde el nosocomio trascendió que el estado del joven es muy grave. Al parecer se trataría de un empleado de una conocida firma nacional de venta de electrodomésticos que tiene sucursal en la calle 19 entre 18 y 20.

El automóvil que conducía Liñeira transitaba por Avenida de Circunvalación desde la rotonda del autódromo hacia la zona urbana.

Se confirmó también, que en el interior del habitáculo, fue encontrado un vaso de tipo “Tupper”, una botella de bebida alcohólica y también una botella de gaseosa, pero se desconoce si los jóvenes habían bebido. Esa circunstancia será determinada por la muestra de sangre tomada a los heridos para determinar la existencia o no de alcohol en sangre.

Dos horas después del accidente, el personal policial con la ayuda de otros servidores públicos aún trabajaba en el lugar para desenganchar la carrocería del automóvil de la plancha de hierro de la locomotora, identificada con el nombre de Valeria, que tiraba delante de otra máquina de un convoy de 60 vagones de carga.

Alrededor, una inusitada cantidad de vecinos seguía la tarea de los servidores públicos desde sus propios vehículos, con los que ingresaron hasta al lado mismo de la locomotora para evitar descender por la lluvia que caía con insistencia y aprovechando que en la zona no hay alambrado.

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