Como hace 65 años, muchos socialistas y radicales se integraron al peronismo, ahora lo hacen muchos comunistas y progresistas que encontraron en los gobiernos de Néstor y Cristina la impronta de un proyecto transformador, inclusivo e integrador.

Los peronistas no tenemos dudas. Como escribió el General en su testamento político Modelo Político para el Proyecto Nacional: “La conducción política es una materia indelegable de quien ejerza la Primera Magistratura y ella da sustento a la capacidad de hacer en lo político-administrativo.” Ergo, Cristina Fernández de Kirchner es la Jefa del Movimiento.

Pero esta definición, este encuadramiento, sólo significa e incluye a una gran parte de los argentinos pero no a esa “gran masa del pueblo” que se reconoce kirchnerista y no necesariamente peronista.

Esta realidad de hoy, esta gran confluencia, comenzó a gestarse en mayo de 2003 a partir del núcleo duro doctrinario que enarboló y le devolvió unidad de concepción y de acción a las tres banderas del Justicialismo: la realización de una Patria socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. La conducción estratégica primero de Néstor y luego de Cristina sumó contenidos de altísimo valor simbólico y de efectividad concreta al llevar como parte esencial del gobierno popular la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia en relación al genocidio de la última dictadura cívico-militar.

Este nuevo contexto, esta afluencia de sectores, orígenes e identidades diversas pone en escena una serie de debates sobre la “propiedad” del kirchnerismo y la determinación de su ADN como movimiento político.

Tanto Néstor como Cristina se reconocen e identifican a lo largo de toda su historia política como peronistas. El proyecto estratégico, la construcción y conducción tácticas son netamente peronistas. Y para los que nos identificamos con Perón y Evita, lo que hoy se llama kirchnerismo es la transformación y evolución de la doctrina del General en el siglo XXI. Escribía Perón en Manual de Conducción Política: “Una doctrina hoy excelente puede resultar un anacronismo dentro de pocos años, a fuerza de no evolucionar y de no adaptarse a las nuevas necesidades.” Y esto se verifica también en las palabras del presidente de Brasil Lula da Silva, quien aseguró que en la Argentina hubo un antes y un después de Perón y un antes y un después de Néstor y Cristina. Estos dos hitos tienen un ADN en común que es el proyecto político del Movimiento Nacional, Popular y Transformador.

Este nuevo punto de inflexión ocurrido en 2003 –como aquel de 1945– ha hecho confluir aluvionalmente alrededor del llamado kirchnerismo a sectores políticos y sociales históricamente refractarios al peronismo. Y como hace 65 años muchos socialistas, radicales y de la izquierda nacional se integraron al peronismo, ahora lo hacen muchos comunistas, progresistas y de diversas minorías que encontraron en los gobiernos de Néstor y Cristina la impronta de un proyecto transformador, inclusivo e integrador.

También la pertenencia o filiación al kirchnerismo proviene del espanto y el rechazo que producen el tamaño y la ferocidad de sus enemigos. Y así como el diputado socialista Jorge Rivas se identificaba principalmente en esa contradicción, en sentido parecido Carlos “el Indio” Solari declaraba que su adhesión estaba centrada en el coraje de los Kirchner de enfrentar al mismo tiempo a todas las corporaciones.

Estas procedencias –el amor y el espanto- son resueltas y sintetizadas sin cargas negativas ni prejuicios por una juventud que vuelve con pasión a enamorarse de la política como el único camino posible de transformación. Y sintiéndose presente y futuro defienden el modelo y van por más, convencidos de que el poder concentrado comandado por Héctor Magnetto y sus socios políticos de la mentira y del despojo no debe hacernos dudar de lo imprescindible de la unidad del campo nacional y popular. Y que en esa contradicción principal que se repite como en el ’45, es imperioso e inexcusable reconocer a Cristina como la Jefa y conductora estratégica de todos los que nos identificamos como kirchneristas.

El año 2011 nos encontrará unidos o derechizados.

Anuncios