Los tres pasaron de distinta manera por la vida política de Néstor Kirchner. Veamos.

En la primera foto aparece la imagen de Eduardo Alberto Duhalde entregándole a Kirchner el bastón presidencial y Néstor en un gesto de profundo contenido militante recibe el bastón con el mismo desdén, que nos provocan desde ascética militante los atributos del poder.

En otra foto lo veo al Momo: gerente de UATRE proclamando la candidatura de Kirchner a presidente, en medio de una liturgia de cartón rodeado de instrumentos musicales y pancartas de cotillón.

En la última foto, la menos amarilla, porque es la más reciente, lo veo a Moyano en River proclamando amor eterno a Néstor y Cristina.

Algunas voces de los pasillos de la política argentina aseguran que Néstor Kirchner ha tenido la enorme habilidad de construir un gobierno de izquierda nacional, popular y democrática basado en estructuras (el PJ – sindicatos) de profundas convicciones de centro derecha-derecha.

Por eso cada vez que se bajaban cuadros, que se rompía con las políticas de las multilaterales de crédito, que nos alejábamos de los dictados de Washington o que honrábamos la memoria, la verdad y la justicia esa estructura se relamía las heridas, puteaba en silencio y sufría interminablemente, esperando agazapados nuevos tiempos. Duhalde, quizás el más prominente de los tres, es fundamentalmente un escéptico que no cree en la política y en su fuerza transformadora: de allí su apelación constante a las estructuras de gerentes y punteros, al dinero (muchas veces mal habido) como sostenedor fundamental de la iniciativa política y al eclecticismo a la hora de decidir las grandes cuestiones, donde da lo mismo hacer el plan “Vida” que acordar con Carlos Saúl Menem el remate del Estado y la liquidación de las esperanzas populares.

El “Momo” Venegas, ex secretario general de las 62 Organizaciones, el típico dirigente empresarial, amarillo y traidor que siempre ante la disyuntiva de defender al sindicato o defender a los trabajadores, nunca se equivoca, opta por la caja. Hugo Moyano que ha brillado en momentos inolvidables de lucha de la clase trabajadora argentina y que ha sido una de las cabezas notorias de la pelea de los noventa contra el modelo imperante; y que durante nueve años fue sostenedor fundamental en la construcción del modelo nacional popular y democrático ha sucumbido ante el enojo que le genera el trasvasamiento generacional que pone en la jefatura del presente a los jóvenes, en uno de los más necesarios y trascendentales by pass de la historia de los argentinos y hoy en una foto que su pasado, su historia no se merecen terminar subsidiando los intereses de los enemigos de la clase trabajadora argentina. Ojalá se dé cuenta de que el interés sectorial teñido de machismo no lleva a ningún lado, o mejor dicho lo lleva indefectiblemente a lugares que no tienen retorno en la memoria permanente de los pueblos. No le deseo feliz cumpleaños al “Momo” Venegas y a sus amigos, simplemente porque el pasado no cumple años. Y ellos tres son ese pasado, al que no quiere volver nunca más el pueblo argentino

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