Los gremios del transporte elevaron el tono: le reclamarán a la central obrera un plan de lucha integral contra el tarifazo, la inflación y Ganancias.

Por: Mariano Martín

Advertencias. Schmid se quejó por la “incertidumbre” económica. Lo acompañaron Juan Pablo Brey, Julio González Insfrán y Omar Maturano.
 Con amenazas de un paro nacional y del arranque de un plan de lucha, la CGT entró en la recta final para su reunificación. Ayer, los estratégicos gremios del transporte elevaron el tono confrontativo y avisaron que le pedirán a la central obrera, en un plenario previsto para el 4 de agosto, la adopción de medidas de fuerza contra la inflación, el tarifazo, el Impuesto a las Ganancias y la inseguridad. Lo hicieron, además, para darle un espaldarazo al portuario Juan Carlos Schmid, el candidato del sector y de Hugo Moyano para encabezar una eventual jefatura colegiada de la CGT.

En el ajedrez interno previo a la fusión del 22 de agosto ayer le tocó mover a la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), un sello poderoso y que por sí solo puede llevar adelante un paro nacional con severo daño en el tejido económico. Lo integran una veintena de organizaciones, entre las que se destacan los camioneros de Moyano, los colectiveros (UTA), dos de los sindicatos ferroviarios, así como portuarios y aeronáuticos.

La idea de los dirigentes es transitar el próximo mes con una escalada de amenazas al Gobierno destinadas a forzar el adelantamiento de medidas como el demorado alivio en Ganancias, que impacta con particular intensidad en los sindicatos del transporte, en general con salarios por encima de la media nacional. La CATT, además, es una de las herramientas que utilizará Moyano para mantener protagonismo una vez concretado, hoy mismo, su paso al costado formal de la jefatura de la CGT.

“El sector apoyó a Schmid como líder de la CATT y de la CGT. Y también expresó su preocupación por el tarifazo y la inflación. Analizamos un plan de lucha para revertirlos”, comentó Julio González Insfrán, del Centro de Patrones Fluviales. En el caso de Schmid, la nominación como miembro de un posible triunvirato en la CGT había sido puesta en discusión por gremialistas de la CGT Azopardo, que reclamaban en ese lugar a Pablo Moyano, el hijo mayor de Hugo y su lugarteniente en Camioneros. La advertencia de ayer pareció también destinada a dotar al portuario de un sello más combativo y menos negociador, como le endilgan sus detractores.

Esas quejas no son el único obstáculo para el portuario. Desde esta semana, el rural Gerónimo Venegas intenta convencer a gremialistas de la misma CGT para acompañarlo en la aventura de presentarse como postulante a único líder de la central obrera, aunque en este caso con el título de ser el más oficialista y cercano a Mauricio Macri de los dirigentes. Es entre ambos extremos que Schmid deberá hacer equilibrio en el próximo mes, más allá de que fuera el propio Moyano quien terminara por bendecir su nominación en desmedro de su hijo.

En tanto, el camionero se despedirá hoy formalmente de la CGT con un congreso de la organización en el microestadio de Ferro. Como adelantó este diario, junto con Moyano cesarán en sus cargos todos los miembros del Consejo Directivo con el mandato de fusionarse con las otras dos vertientes de la CGT el 22 de agosto. Hasta entonces, anoche primaba la idea de nombrar en su lugar, de forma provisoria, al propio Schmid.

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