Archive for enero, 2017


La caída operativa en los ferrocarriles estatales es del 26% con respecto a 2014 y del 1,7% versus 2015.

Al cabo del primer año bajo la administración macrista, los trenes estatales de cargas mostraron una magra perfomance que dejó en falta las promesas oficiales de recuperación ferroviaria y de reducción del costo de los fletes para las producciones regionales.

Los ferrocarriles Belgrano, San Martín y Urquiza –operados por la compañía estatal BCYL (Belgrano Cargas y Logística) que maneja el ex gerente de Mercedes Benz, Ezequiel Lemos—transportaron en 2016 un total de 2.497.876 toneladas, un 1,7% menos que en 2015, el último año de la gestión kirchnerista.

Comparado con la marca de algo más de 3,1 millones de toneladas que habían logrado transportar en 2014, el descenso que registraron los trenes estatales en 2016 llega al 26%, según los datos oficiales relevados por la Ferrocámara y la CNRT (Comisión Nacional Reguladora del Transporte).

La declinación de los trenes de cargas administrados por el Estado también se observa en el nivel de participación que tienen en la torta de las cargas transportadas. Tras haber alcanzado en 2014 el 16,3% del total de las toneladas movilizadas por ferrocarril bajaron al 13,7% en 2015 y al 13,2% de participación en 2016.

El Belgrano Cargas fue la única línea que aumentó la carga respecto al 2015. El ferrocarril Urquiza tuvo un caída interanual del 19%, mientas que el volumen del San Martín cayó un 9%.

Desglosado por línea, el resultado operativo del año pasado dejó una buena y dos malas notas. En el caso del Belgrano Cargas, hubo un ascenso en las cargas movilizadas del 14%. En cambio, en el ferrocarril Urquiza sobresalió una caída interanual del 19%, mientras que en la red del San Martín la baja en el total transportado fue del 9%.

La planilla del Belgrano Cargas—el ferrocarril de trocha angosta que enlaza trece provincias y comunica con Bolivia y Chile—muestra que, si bien en 2016 logró elevar un 14% las cargas con un total de 965.471 toneladas, aún está por debajo de las 985.804 toneladas transportadas en 2014. Medida en toneladas-kilómetros, las cargas captadas en el último año exhibieron una mejora del 6%.

Por su parte, la línea Urquiza –que une Buenos Aires con las provincias mesopotámicas con conexiones a Uruguay y Paraguay— tuvo la caída más pronunciada del sector. Con apenas 109.305 toneladas, cerró 2016 con un descenso del 19% en las cargas transportadas. El deterioro de este ferrocarril se hace más notorio si se tiene en cuenta que lo transportado el año pasado es menos de la mitad de las 259.154 toneladas que había movilizado en 2014. En lo que respecta a la cantidad de toneladas por los kilómetros recorridos, la caída interanual 2016-2015 llegó al 21%.

En tanto, en la red del ferrocarril San Martín—que conecta la región de Cuyo y el sur de Córdoba con los puertos de Buenos Aires y del litoral santafesino—también se verificó en 2016 una caída interanual en las cargas transportadas del 9% (1.423.100 toneladas versus 1.556.709). En 2014, los trenes de esta línea habían superado la marca de 1,9 millones de toneladas anuales. En las toneladas-kilómetros, la declinación operativa entre 2016 y 2015 alcanzó al 13%.

Los privados

Por el lado de los trenes de cargas que están en manos de las tres operadoras privadas del sector, los números del año pasado arrojaron un escenario claroscuro.

Si bien en total las cargas transportadas experimentaron un alza del 3,6%, los resultados individuales por empresa fueron dispares.

Ferroexpreso Pampeano—la operadora del corredor Rosario Bahía Blanca controlada por el grupo Techint— se vio beneficiada por la mayor producción agrícola y registró un incremento del 21% en las cargas transportadas. Pasó de 3.512.000 toneladas en 2015 a 4.234.000 tn. en el último año. En toneladas-kilómetros, su mejora operativa fue del 14%.

En el caso de Nuevo Central Argentino (NCA) –la concesionaria del ex ferrocarril Mitre que pilotea Aceitera General Deheza del grupo cordobés Urquía–, el aumento interanual en las toneladas transportadas fue del 4%, al pasar de 7.380.857 a 7.670.100. En la medición de las toneladas-kilómetros, la suba interanual también se ubicó en el 4%.

En cambio, Ferrosur –la operadora de la ex línea Roca manejada por la empresa brasileña Camargo Correa que está involucrada en la megacausa de corrupción del “Lava Jato”—tuvo una marca dispar. Si bien en las toneladas-kilómetros se mantuvo sin cambios, en lo que respecta al total transportado acumuló una baja interanual del 8%, al pasar de 5.073.131 toneladas en 2015 a 4.644.468 tn. en 2016.

• TRIACA Y QUINTANA LE ENTREGARON AYER A LA MESA CHICA DE LA CENTRAL OBRERA UN BORRADOR DE PROYECTOS
El ambicioso plan incluye un blanqueo del trabajo en negro con poder de policía para los gremios, así como subsidios para contratación de nuevo personal y de beneficiarios de planes sociales y la vuelta de las pasantías.

Mariano Martín

MARIANO MARTÍN
De visitantes. Jorge Triaca y Mario Quintana acudieron después de las 19 al sindicato de la Sanidad para el encuentro con la mesa chica de la CGT. Además del triunvirato (Daer, Schmid y, en la foto, Acuña) estuvieron dirigentes históricos como Armando Cavalieri. Los funcionarios dejaron un borrador que será analizado por el Consejo Directivo de la central obrera el 2 de febrero.

De visitantes. Jorge Triaca y Mario Quintana acudieron después de las 19 al sindicato de la Sanidad para el encuentro con la mesa chica de la CGT. Además del triunvirato (Daer, Schmid y, en la foto, Acuña) estuvieron dirigentes históricos como Armando Cavalieri. Los funcionarios dejaron un borrador que será analizado por el Consejo Directivo de la central obrera el 2 de febrero.

El Gobierno comenzó ayer a sondear con la CGT la posibilidad de aplicar una amplia reforma de la legislación laboral por decreto. Con un guiño de la central obrera para explorar esa alternativa, el Ejecutivo montó un paquete que incluye: un blanqueo laboral con perdón de multas y la eventual cesión a los sindicatos del poder de policía para tareas de fiscalización en las empresas; un nuevo esquema de pasantías o prácticas de formación profesional, que los dirigentes exigieron hacer bajo Convenios Colectivos de Trabajo; un mecanismo para incorporar hasta 300 mil beneficiarios de planes sociales en empleos formales, y subsidios para la contratación de nuevo personal.

La propuesta, cuyos ejes adelantó en varias notas este diario en las últimas semanas, fue detallada por el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, a la cúpula de la central sindical durante un encuentro que se extendió hasta la noche en la sede del gremio de Sanidad. Los dirigentes pidieron a los funcionarios tiempo para analizar la iniciativa y someterla el 2 de febrero a debate en el Consejo Directivo de la organización. Además reclamaron darle prioridad a la atención de los despidos (violatorios de un acuerdo firmado en diciembre con el G6 en presencia del Gobierno) y de los perjuicios en la industria local por la apertura de las importaciones.

Medidas

En el encuentro de ayer sobrevoló la posibilidad de avanzar en el combo de medidas sin pasar necesariamente por el Congreso. Esa alternativa fue sugerida por los funcionarios y evaluada de manera dispar por los gremialistas. En la administración de Mauricio Macri le valoran a la CGT haber prestado a fin de año su colaboración para que se aprobara un proyecto de modificación del Impuesto a las Ganancias por consenso y esperan obtener un nuevo espaldarazo para las iniciativas en el campo laboral.

El borrador entregado ayer a la CGT gira sobre cuatro pilares. Uno de ellos es un amplio blanqueo laboral, tendiente a reducir la actual incidencia del trabajo no registrado, que oscila el 38 por ciento. Sobre este punto el Gobierno ofrecerá la condonación de multas para los empresarios que no hubiesen realizado aportes de ley a su personal. Los dirigentes reclamaron en este capítulo que los trabajadores beneficiados mantuviesen su antigüedad y otros derechos que les correspondieran. Como aliciente para los gremios la propuesta contiene facultades de fiscalización por parte de los sindicatos, algo por ahora reservado sólo al Gobierno nacional y las administraciones provinciales.

El segundo eje es la reinstauración de prácticas formativas en los ámbitos laborales. Los funcionarios insistieron una y otra vez en la necesidad de evitar el término “pasantías”, de reminiscencias negativas en la historia reciente. La CGT planteó en este caso la necesidad de que cualquier ingresante bajo esta modalidad lo hiciera regido por el Convenio Colectivo de Trabajo de su actividad. Como parte de este ítem figura la creación de una Agencia de Talentos, que también adelantó este diario, y la chance para los gremios de participar del programa con sus propios centros de formación.

Otro capítulo apunta a la posibilidad de incorporar al mercado de trabajo a los actuales perceptores de planes sociales. Triaca y Quintana comentaron que el proyecto prevé que unos 320 mil beneficiarios de esos programas puedan entrar a trabajar a empresas y que parte de su salario sean los 4.000 pesos que actualmente el Estado les asigna como subsidio. La asistencia estatal para el empleador podría extenderse hasta por 18 meses.

Incentivos

Un último punto del borrador consiste en incentivos para la contratación de nuevo personal. Entre ellos, la posibilidad de una compensación estatal por hasta 2.000 pesos por cada nuevo contratado a los empresarios que incrementasen en un 10 por ciento su dotación. Dicho de otra forma, si una compañía tiene 100 empleados y toma diez más por esos trabajadores el Estado cubrirá hasta $2.000 de los aportes previsionales que irán destinados a la ANSES para evitar el desfinanciamiento del sistema.

Escucharon el plan los miembros del triunvirato de CGT, Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, junto con otros dirigentes de la conducción como Armando Cavalieri (Comercio), Rodolfo Daer (Alimentación), Francisco Gutiérrez (metalúrgicos), Mario Caligari (colectiveros), Omar Maturano (maquinistas ferroviarios), Jorge Sola (empleados del seguro) y Abel Frutos (panaderos). Daer le dijo a este diario que ninguna iniciativa podrá avanzar sin el aval previo de toda la CGT y planteó la necesidad antes de una acción del Estado contra los despidos. Gutiérrez fue uno de los que se mostró más inflexible y descartó la posibilidad de un avance de las iniciativas sin pasar por el Congreso.

El consejo directivo en pleno de la CGT alista los engranajes de la maquinaria sindical para debatir y adoptar decisiones en torno de la situación política nacional.

Por Adolfo Rocasalbas

El gobierno nacional prepara el lanzamiento de una fuerte campaña oficial para demostrar a propios y extraños la necesidad de reconvertir los convenios colectivos; reducir costos y aportes patronales para generar empleo y atraer inversiones genuinas; producir un blanqueo o regularización laboral e instalar un nuevo sistema de pasantías, entre otros temas que provocan escozor en el mundo obrero.

Ese primer encuentro de consejo directivo del año “se realizará casi con seguridad el jueves 2 de febrero” próximo, según admitieron la semana anterior a Télam varios dirigentes gremiales, quienes señalaron que “habrá algunos debates escabrosos, en especial respecto del incumplimiento total del sector empresario a los acuerdos antidespidos firmados en la Mesa del Diálogo”.

La conducción obrera que representa el triunvirato integrado por Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña mira de reojo la propuesta oficial de producir cambios en los convenios colectivos y, en general, estudia desconfiada toda la estrategia que el Ejecutivo lanzó con firmeza para reconvertir el mercado laboral.

Las perspectivas para el año que se inició “no son positivas, si se tiene en cuenta la realidad del empleo y la política patronal de despidos, que no cesa y que el gobierno tampoco frena, pero la CGT extremará la posibilidad de diálogo hasta la última instancia porque tampoco está dispuesta a convertir el país en una caldera sin salida”, puntualizó a Télam un encumbrado referente gremial.

Para el sindicalismo, esa parece ser la línea a desarrollar en 2017, en la que tendrá notoria influencia el análisis y comparación de la situación internacional y del mercado del trabajo global con la propia realidad y posibilidades nacionales.

La central obrera machaca de forma insistente en la defensa de los convenios colectivos y la libre discusión paritaria ante un proceso inflacionario que también evalúa con desconfianza, y rechaza y critica los despidos y las iniciativas laborales oficiales, pero no parece dispuesta a decidir “quemar las naves”.

Los sectores de las tres ex CGT que integraron el consejo directivo a partir del 22 de agosto último debaten a fondo y proponen estrategias para negociar con el Ejecutivo iniciativas que contemplen al movimiento obrero en las decisiones nacionales; se oponen a consagrar sin discusiones de fondo lo que consideran “antisindical” y evalúan pasos a seguir que, sin producir un quiebre total, amaine una ofensiva laboral oficial que, aunque prevista en sus cálculos, no deja de sorprenderlos.

Los petroleros se avinieron a modificar o sumar a su convenio colectivo condiciones laborales de explotación del crudo en el sector no convencional; existen perspectivas de continuar esos pasos en los sectores metalmecánico, de computación y construcción y ya comenzó ese diálogo también con los capitanes de ultramar.

Nada hace prever que será sencillo, pero el Gobierno avanza y, hasta ahora, la CGT no definió una estrategia conjunta que logre frenar iniciativas que, de concretarse, modificarán de manera profunda el mapa laboral y la estructura del movimiento gremial.

La central obrera, por iniciativa propia o presión de las bases de sus sindicatos, deberá definir en ese primer encuentro de consejo directivo del año una política, que tendrá que instalar en la llamada Mesa de Diálogo para la Producción y el Trabajo.

El triunviro Juan Carlos Schmid es uno de los más firmes defensores de la estructura de los actuales convenios colectivos, pero varios gremios ya comenzaron un diálogo propio y unilateral con los funcionarios del Gobierno para producir “aggiornamientos”.

Las principales críticas y rechazos obreros apuntan al sector empresario -en especial por los incesantes despidos-, a tal punto que no pocos dirigentes calificaron a esa Mesa de Diálogo como una “pantomima” y ya se atrevieron a denostarla por “inconducente”.

Otros apuestan al diálogo hasta “sus últimas consecuencias” pero, a la par, exigen al Ejecutivo que cumpla su rol de mediador.

Ante esa realidad y las perspectivas de un año que “será activo y conflictivo”, según algunos referentes gremiales, las reacciones en los sectores sindicales que no integraron en agosto la conducción de la CGT son diversas y ampliamente “críticas”.

La Corriente Federal de Trabajadores (CFT) que integran bancarios, lecheros, televisión, pilotos de líneas aéreas, molineros, docentes privados y otras organizaciones, critica por lo bajo el accionar de la CGT y ya advirtió que de continuar la actual política económica “el país se encaminará a la quiebra”.

Los setenta gremios que integran las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas del rural y estibador Gerónimo Venegas respaldan al Gobierno nacional -el dirigente es el principal referente del partido Fe en la alianza Cambiemos- y su pelea está encaminada más a que las autoridades laborales o la justicia declare ilegítimo el Congreso Normalizador de agosto último y convoque a un nuevo encuentro para producir “la verdadera unidad sindical”.

Las más de cincuenta organizaciones gremiales que integran el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA) del taxista Jorge Viviani y el ferroviario Sergio Sasia -en su momento propuesto como único conductor de la CGT- mantienen enhiestas las banderas de su propio programa político-sindical y no comulgan con la conducción de la central obrera ante “la ausencia total de debate respecto de una agenda que debe ser eje del movimiento gremial”.

Son muchos los gremios que quedaron afuera de la CGT ante un panorama nacional y sindical aún no definido y perspectivas de conflictividad en un año que, además, será netamente electoral.

Para las Centrales de los Trabajadores Argentinos (CTA) y Autónoma (CTAA) de Hugo Yasky y Pablo Micheli “las perspectivas de 2017 son decididamente desalentadoras y ominosas”, por lo que afirmaron que ya trabajan en un realineamiento de fuerzas a partir del diálogo con sindicatos de todas las centrales obreras.

La CGT deberá atender en 2017 otro frente no menos importante: la contención de los movimientos sociales que, en una inédita conjunción histórica, lograron ingresar y participar en la central obrera a partir de un acuerdo directo entre ambos sectores, en especial por la influencia del ladrillero Luis Cáceres, uno de los principales referentes del Movimiento Evita.

El tren realizaba el trayecto entre Jagdalpur, en el centro del país, y Bhubansehwar, en el este.

El tren realizaba el trayecto entre Jagdalpur, en el centro del país, y Bhubansehwar, en el este.

Al menos 39 personas murieron y otras 50 resultaron heridas al descarrilar un tren en el estado indio de Andhra Pradesh, en el sur del país, informaron fuentes oficiales.

El accidente tuvo lugar en la noche del sábado, cuando la locomotora y siete vagones del Hirakhand Express descarrilaron cerca de la estación de Kunero.

El vocero de la compañía regional de trenes, JP Mishra, dijo a la agencia alemana Dpa que el número de muertos podría aumentar, pues varios heridos se encuentran graves.

El tren realizaba el trayecto entre Jagdalpur, en el centro del país, y Bhubansehwar, en el este. Por el momento se desconocen las causas de la tragedia.

La red de ferrocarriles india es usada diariamente por unos 20 millones de pasajeros. Según fuentes oficiales, desde 2010 mueren al año más de 25.000 personas en accidentes protagonizados por trenes.